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Institución JIKISHINKAN |
SEMPAI |
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El Camino de la Espada
La historia del Kendo es paralela al desarrollo de la historia del sable japonés. El Kendo nació como un método de entrenamiento para el combate con sable. Las primeras espadas curvas aparecieron alrededor del año 100 de la Era Cristiana, mediados de la época denominada Heigan de Japón ( 794-1185 ), tenían muy pocas curvatura, un solo filo y un largo de 75 a 80 cm. El Kendo en esta época era sólo un pequeño brote, por lo cual no han quedado registros respecto de sus técnicas y modo de entrenamiento. Las altamente desarrolladas técnicas del Kenjutsu, o esgrima japonesa, evolucionaron gradualmente en los campos de batalla durante la era de "Las Guerras Entre Estados" (1482-1558) (Sengoku Shidai). Durante el shogunato de Kamakura (1185-1333) los vasallos (Gokenin) tenían fuertes lazos con el Shogun por un intenso sentido de la lealtad y la obligación, los guerreros cultivaron una disciplina estoica, cualidades que promovieron la práctica seria y expandida de varias Artes Marciales. Los hijos de los guerreros recibían instrucción en el Arte de la Arquería a Caballo (Yabusame) al llegar a la edad de 8 o 9 años, muchos juegos de la niñez eran basados en las Artes Marciales. Por ejemplo, el juego del Yabusame donde lanzaban sus flechas a un blanco fijo mientras cabalgaban, o llevándolos a cazar a los cotos de caza. Los valores de la Clase Samurai eran completamente diferentes a los de la Corte Imperial, la educación de los Samurai se enfocaba casi completamente en las Artes Marciales, esto era muy natural en una época en que los amos y los vasallos dependían uno del otro para sobrevivir, y los mejores guerreros pasaban sus vidas preparándose para el combate o combatiendo.
Esta fue una época de grandes esgrimistas como: Kamiizumi Ise No Kami, Yagyu Sotan y Miyamoto Musashi de la escuela Shinkage Ryu. Sus estilos de vida, disciplinado y duro, y el entrenamiento constante ayudaron a popularizar la escuela Shinkage Ryu. El consecuente aumento en la demanda de espadas dio nacimiento a una generación de excelentes fabricantes de espadas. Muchas de las espadas fabricadas en éste período han prevalecido hasta nuestros días. Durante la época de Edo (1600-1867), en que hubo una relativa paz, aumentó el interés en la educación, mientras disminuía en el hombre común la necesidad de la espada y por ende de la esgrima.
El establecimiento de la Asociación de Artes Marciales en 1895 hizo al Kendo popular en todo el país, poniendo énfasis en su aspecto espiritual. Las personas comprendieron que más que un ejercicio físico es un camino para cultivar los valores espirituales y perfeccionarse uno mismo. El énfasis en lo moral y lo espiritual de las Artes Marciales (BUTOKU) es característico del Japón. Se decía que las Artes Marciales tenían siete virtudes, según se encuentra en el escrito llamado "El Arte de la Guerra", de Musashi: Exhortar a los líderes militares a prohibir la violencia, controlar a sus soldados, mantener su poder, preparar su estrategia, proteger su país, unir a sus compatriotas y aumentar su bienestar. En cambio, por otra parte, la Asociación de Artes Marciales instruyó a sus miembros en "Las Cinco Virtudes de la Espada": Justicia, Honor, Valentía, Cortesía y Humildad. Estas son la esencia del Bushido. Las personas que practican Kendo, aprenden a dejar a un lado el interés en uno mismo y la vanidad para cultivar estas cinco virtudes.En el campo físico, el Kendo es un excelente camino para obtener una buena postura. Verdaderamente se requiere de una buena postura para realizar correctamente cualquier movimiento. El entrenamiento comprende golpes y estocadas, desde una corta distancia, con la espada de bambú, ello demanda gran habilidad así como fuerza física y favorece la agilidad y la destreza. A través de largas horas de entrenamiento y competición, el practicante construye su resistencia y desarrolla el poder de su cuerpo. El Kendo agudiza su ingenio y fortifica su espíritu, enseña como mantener una buena relación con los demás y respetar la verdad. Ellos se hacen más honestos y dedicados a mejorarse a sí mismos. Aprenden a amar a su comunidad y a su país y contribuyen a la paz y a la prosperidad. El Kendo apunta a cumplimentar todo esto.
Esto nos facilita a los practicantes golpearnos uno al otro, en las partes específicas del cuerpo, sin provocar lesiones. Los practicantes entrenan y compiten en parejas, cada uno ayuda al otro a aprender y mejorar, usando el Shinai para atacar o defender su cabeza, brazos o torso. En el presente hay 7 millones de personas que practican Kendo. 1.300.000 de ellos tiene categoría de Dan.
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